viernes, 16 de junio de 2017

Domingo Salazar Rojas

ESBOSO BIOGRÁFICO.

La personalidad y sensibilidad social del Br. José Domingo Salazar Rojas.

Debido a la inconsistencia y a la poca información recabada en los diarios consultados para la realización de este trabajo, y a las dificultades que tuvimos para acceder a los registros oficiales y al expediente académico del Br. Domingo Salazar Rojas, hemos tomado como referencia para la realización de su biografía el testimonio de quien fuera su compañero de lucha, dirigente estudiantil, Presidente de la FCU y hoy Profesor de la Facultad de Ciencias Forestal, Guido Ochoa. El profesor Ochoa nos comentó que el bachiller José Domingo Salazar Rojas era oriundo de la población de Anaco estado Anzoátegui, y que provenía de una familia humilde pero con un gran sentido de lo social y una percepción política muy clara. Esta situación queda evidenciada, según palabras del Profesor Guido Ochoa, por el hecho de que cada vez que Domingo Salazar participaba en actividades del movimiento estudiantil, que iban desde huelgas de hambre hasta manifestaciones de calle, su madre se trasladaba desde el estado Anzoátegui hasta Mérida para acompañar y apoyar a su hijo.


SITUACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE LOS ANDES Y EL PAÍS PARA EL AÑO DE 1969.

En Venezuela, así como en toda América Latina se escenificaba una confrontación entre dos pensamientos ideológicos, uno identificado con el sistema capitalista estadounidense que aplicaba el gobierno de Rafael Caldera para el año de 1969, quien era un continuador de las políticas generadas por el “Pacto de Punto Fijo” (1958). Y el otro que se nutría principalmente de la revolución cubana de finales de la década del 50 del siglo XX, apoyado por gran parte del movimiento estudiantil organizado de la educación Media y Superior, quienes se preocupaban por tener una conciencia política definida para poder ser partícipes activos en la lucha en contra de las políticas de exclusión social aplicadas por el gobierno, donde se veían afectadas la clase media y baja en su mayoría.
A través de la institución universitaria, esta ideología se fue proyectando con mayor auge, desencadenándose en manifestaciones estudiantiles en contra de esta forma de gobierno. A esta lucha se sumaron otros sectores de la sociedad como los obreros, asalariados y profesionales.

Uno de los hechos más importantes, ocurridos en el año 1969 con respecto a la Universidad fue la reforma que se quería hacer a la Ley de Universidades, en la que se pretendía controlar la institución académica mediante la eliminación de su autonomía, lo cual generó innumerables manifestaciones en las principales casas de estudio del país tales como  la UCV, la LUZ y la ULA.

Por su parte el gobierno utilizó medios desproporcionados para reprimir estas protestas, que culminaron con un gran número de estudiantes desaparecidos, muertos y heridos a causa de la represión, que claramente buscaba frenar la fuerte oposición política representada por este movimiento estudiantil organizado.


MANIFESTACIONES ESTUDIANTILES Y ASESINATO DEL BR. JOSÉ DOMINGO SALAZAR ROJAS.

Durante el mes de noviembre de 1969 la protesta estudiantil se acentuó, generando en la ciudad merideña la agudización de la crisis que en un primer momento se había iniciado en el sector académico y que ahora se trasladaba a toda la meseta. El mes de noviembre comenzó con protestas al proyecto de Reforma de Ley de Universidades impulsada por los sectores oficialistas. Los mecanismos usados por el gobierno regional para reprimir estas protestas cada día eran más desmedidos. El peligro que representaba la presencia militar en los alrededores de las instalaciones universitarias contribuyó al recrudecimiento de las protestas y a su vez la radicalización de la represión en contra de los estudiantes.

El objetivo de la presencia militar en el recinto universitario era anular el avance del movimiento estudiantil que venía cuestionando con una gran conciencia política, no sólo la reforma de la Ley, sino además el funcionamiento y el papel que venía desempeñando la institución universitaria en el desarrollo del país.

El miércoles 18 de noviembre de 1969 desde tempranas horas se suscitaron fuertes enfrentamientos entre los estudiantes y las fuerzas policiales. La violencia fue creciendo hasta el punto de verse desbordada la policía por la presión de los estudiantes, por lo que recurrieron al uso de bombas lacrimógenas; pero en ningún momento se creyó que el Estado recurriría a la intervención del Batallón de Cazadores “Cruz Carrillo”, quienes se hicieron presentes, imponiendo un asedio a las Facultades de Ingeniería y Medicina y violentando la autonomía universitaria, pues no tenían una orden legal de allanamiento por parte del gobierno regional ni del nacional, por lo cual fue notoria la imposición de este cuerpo militar en contra de la Universidad de Los Andes y de los estudiantes que allí se encontraban.   

En una operación de comando un grupo de efectivos del Batallón de Cazadores, penetró por la parte posterior de la Federación de Centros Universitarios llegando hasta la Facultad de Medicina, confinando a un grupo de estudiantes en el pasillo que da al auditórium de dicha Facultad. Los efectivos disparaban  desde el frente y por la parte posterior para dar la impresión de un enfrentamiento entre los estudiantes y los efectivos que se encontraban en la Av. Don Tulio Febres Cordero.

Durante estas acciones y dentro del recinto universitario cae herido, “de un balazo en la pierna izquierda y en el pecho el Br. Raúl Camacho”[1] estudiante de Ingeniería, oriundo de Barquisimeto, estado Lara. El Br. Domingo Salazar Rojas quien se encontraba entre el grupo de estudiantes se apresuró a ayudar a su compañero, pero fue alcanzado por efectivos del cuerpo de Cazadores, quienes lo sometieron y brutalmente lo asesinaron, sin mediar palabra alguna, de un disparo que le entró por la boca, fracturándole los huesos de la cara y perforándole el cerebro. Los detalles del asesinato del Br. Domingo Salazar se conocen por el relato del Br. Raúl Camacho de 23 años de edad, quien fue testigo presencial del hecho.

   “Al caer la noche y producto de la situación las autoridades del estado optaron por hacer una visita domiciliaria a las Facultades de Medicina e Ingeniería, se tomaron las providencias pertinentes y muy cerca de la media noche del martes, el Juez Segundo en lo Penal de la Circunscripción Judicial del Estado Mérida, Dr. Juan Manual Agostini, dio comienzo con las formalidades de ley a la visita domiciliaria, una de cuyas inmediatas consecuencias fue el ingreso legal de fuerza pública a los recintos universitarios de Medicina e Ingeniería, prohibiéndosele la entrada, incluso al Rector de la Universidad Pedro Rincón Gutiérrez y a las autoridades universitarias”[2].

El Batallón de Cazadores penetró de igual forma a las Residencias 1º de Mayo (Res. Masculinas), las cuales se encontraban desde los primeros días del mes custodiadas por la policía y otros agentes del orden público.

La muerte del Br. José Domingo Salazar Rojas, de 22 años de edad fue, confirmada el 20 de noviembre por el personal del antiguo Hospital de Los Andes, a pesar de que las fuentes gubernamentales y universitarias no lo habían informado. El cadáver del joven fue entregado este mismo día a sus dolientes quienes inmediatamente lo trasladaron “a la casa número 32-27 de la Av. 3, exactamente frente al Hospital Los Andes donde velaban al estudiante muerto Domingo Salazar Rojas. Numerosos estudiantes, profesores universitarios, empleados y muchas otras personas iban constantemente a dicho inmueble”[3].

El día 20 de noviembre en horas de la noche:

 “…fue trasladado a esta ciudad (Barcelona) el cadáver del joven Domingo Salazar Rojas de 22 años de edad, estudiante del 4to año de Medicina de la Universidad de Los Andes y quien fuera asesinado ayer en esa casa de estudios superiores.  El ataúd  fue conducido a bordo del avión siglas YV-CALH de la línea aeropostal de Barcelona procedente de Mérida, a las ocho y cinco de la noche, acompañado por una comisión de la ULA.  Fue velado en la casa de la calle Miranda de Cantaura, donde residían sus padres y sepultado en la mañana del día 21 de noviembre, el sepelio se realizó en medio de una sentida manifestación de duelo”[4]

El Bachiller José Domingo Salazar Rojas, al igual que los estudiantes Luis Hernández, Carlos Bello y José Uribe, fueron mártires en la defensa de la Universidad en proceso de renovación, y merecieron una serie de honores  póstumos. En el caso específico de José Domingo Salazar Rojas, quien fuera excelente alumno, compañero y activista político, perteneciente al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), el día posterior a su asesinato “el máximo organismo de gobierno de la ULA declaró 3 días de duelo por la trágica desaparición de José Domingo Salazar Rojas, estudiante del 4to año de Medicina, quien fue muerto por las fuerzas públicas dentro de los locales universitarios”[5].

Además de este pronunciamiento los organismos de cogobierno de la Universidad de Los Andes deciden darle su nombre al Centro de Estudiantes de Medicina, a la Biblioteca de Medicina, Residencias Estudiantiles BARREGAL, Biblioteca Pública Solidaria (llamada así por los habitantes de las Residencias Domingo Salazar) y el Consejo Comunal que se constituyó en estas instalaciones.




REGISTRO DEL ASESINATO DEL BACHILLER JOSÉ DOMINGO SALAZAR ROJAS EN LA PRENSA NACIONAL

El asesinato del Bachiller Domingo Salazar generó gran consternación en todos los ámbitos de la vida nacional. Esta afirmación la podemos corroborar por el seguimiento que la prensa regional y nacional dio a este aberrante hecho, claro ejemplo de cómo los gobiernos de la llamada “Democracia representativa” resolvían los problemas que generaban las confrontaciones político-ideológicas de la segunda mitad del siglo XX venezolano.

 El vil asesinato de José Domingo Salazar Rojas produjo diferentes reacciones: por un lado el gobierno comenzó una campaña mediática especialmente en la prensa, que consistía en achacar las responsabilidades de la muerte del Bachiller a los sectores de izquierda. La tesis que el gobierno esgrimió fue que la violencia desarrollada  por el movimiento estudiantil en las universidades públicas provocó el desbordamiento irracional de actitudes que iban en contra de las leyes y la legalidad.

El presidente de la República Rafael Caldera, en una opinión publicada por el diario Últimas Noticias de fecha 21 de noviembre de 1969 afirma:

 “Ahora, si yo no puedo decir en este momento  quién haya sido el autor de la muerte de este estudiante, sí podría decir quiénes son responsables de este hecho. Son responsables los que no quieren aceptar el llamado a la pacificación, los que no quieren encauzar sus actividades por la vía legal, por la vía cívica dentro de las leyes; los que no quieren darse cuenta de que en un estado democrático donde a todos se les garantiza la expresión de sus ideas, donde todos tienen la posibilidad de luchar y trabajar por esas ideas, sin que se les establezca censura o coacción de ninguna especie, prefieren tomar el camino de la violencia, de la provocación, del aventurismo para tratar de esa forma  lograr incidentes nocivos que perturben la marcha de la comunidad”[6]

Si bien esta declaración del Presidente de la República buscaba determinar responsabilidades sobre el asesinato de Domingo Salazar ocurrido tres días antes, también queda claro que estas responsabilidades se la imputan de manera arbitraria al movimiento estudiantil y por otra parte, en ningún momento hace algún pronunciamiento sobre la presencia del Batallón de Cazadores, con armas de guerra, en las disoluciones de la protesta del 18 de noviembre de 1969 en la Facultad de Medicina de la ULA, siendo los cazadores un grupo especializado en combates anti-guerrillas y no un cuerpo de seguridad ciudadano como lo es la policía y en última instancia la Guardia Nacional.

Por otro lado, la versión  oficialista creó la falsa noticia de que el Batallón de Cazadores había ingresado a las instalaciones de la ULA para desalojar “huestes extremistas las cuales habían sido las que fusilaron al Br. José Domingo Salazar Rojas”[7].

De la versión oficialista podemos sacar las siguientes conclusiones:
1.- El gobierno empezó a circular la hipótesis de que el asesinato del Bachiller Salazar, fue perpetrado por otros estudiantes para desviar la atención sobre la intervención del Batallón de Cazadores en las instalaciones de la ULA sin ningún tipo de legalidad.

2.- El gobierno intentó encubrir una acción militar por parte del Batallón de Cazadores, en contra de los estudiantes que se encontraban en la Facultad de Medicina de la Universidad de Los Andes.

3. El gobierno trató de ocultar la actuación del Batallón de Cazadores “Cruz Carrillo” en el fusilamiento del Br. Domingo Salazar Rojas, quien se encontraba desarmado, indefenso y socorriendo al Br. Raúl Camacho,  herido por estos mismos efectivos.

4.- El gobierno generó una matriz de opinión en la cual se identifica a “estudiantes radicales” como autores del asesinato del joven Domingo Salazar, para justificar la ilegal ocupación militar de que fueron objeto las instalaciones de la Universidad de Los Andes.

Otra noticia aparecida en el diario Crítica el 20 de noviembre de 1969,  nos causa mucha curiosidad por el encabezado y por su  contenido, que difiere mucho de las versiones que la prensa publicó sobre el asesinato de Domingo Salazar. “Este dice:

 Estudiante fue muerto al intentar saltar una cerca  “La especie de que un estudiante del cuarto año de Medicina de la Universidad de Los Andes había sido muerto dentro de la Facultad en que cursaba, fue confirmada en la mañana de hoy en el hospital de Los Andes, donde dijeron que: “en la morgue permanece el cadáver del estudiante Domingo Salazar de 22 años de edad””[8].

Así mismo, reseñaba que de “…fuentes universitarias se supo que efectivos pertenecientes al Batallón de Cazadores “Cruz Carrillo” acantonado en esta ciudad, penetraron anoche en los predios universitarios, concretamente a la Facultad de Medicina y a la Residencia Estudiantil Masculina ubicada en el barrio Campo de Oro…”[9]

Nos llama poderosamente la atención el encabezado de este artículo, por cuanto no concuerda con las versiones reseñadas en otros medios impresos,  además en su contenido no se encuentra ninguna explicación  sobre las circunstancias de la muerte del Br. José Domingo Salazar Rojas, solo se informa que su cadáver se encontraba en la morgue del Hospital Los Andes y no aclaran  si la cerca donde supuestamente murió el Br pertenecía a alguna instalación de la ULA o si se encontraba en otro lugar de la ciudad.   

Por último,  el diario Últimas Noticias del día 25 de noviembre de 1969. p 4 señalaban “No revistieron gran importancia sucesos en Mérida estima Comisión de Diputados”. Se recoge la investigación de la Comisión Especial de la Cámara de Diputados que viajó a Mérida para conocer los sucesos acontecidos en la Universidad de Los Andes. Esta comisión recogió las declaraciones del rector de la ULA Dr. Pedro Rincón Gutiérrez, el Vicerrector y del Secretario de esta misma Casa de Estudios, en las que coincidieron que los hechos sucedidos el día 18 de noviembre de 1969 nunca ameritaron la desproporcionada actuación de Cazadores, debido a que la refriega entre la policía y los estudiantes nunca pasó de un simple intercambio de piedras entre un bando y otro.

Aunque la prensa nacional y regional siguió con mucha atención los sucesos producidos en Mérida el 18 de noviembre de 1969 y cuyo lamentable saldo fue la pérdida de una vida humana, es necesario destacar que las matrices de opinión que se generaron y se publicaron en su mayoría eran provenientes de fuentes gubernamentales, las cuales tendían de manera evidente al sesgo informativo y a la distorsión de la realidad de los hechos.

Ante la apabullante evidencia de la actuación al margen de la ley del Batallón de Cazadores “Cruz Carrillo”, con la anuencia de las autoridades regionales,  comienza sistemáticamente la publicación de la noticia de la injustificada participación del Batallón de Cazadores en el control de la protesta, la ilegal introducción al recinto universitario y el indiscriminado ataque con armas de guerra en contra de los estudiantes que se encontraban dentro de la Facultad de Medicina,  que tuvo como saldo el salvaje fusilamiento del Bachiller Domingo Salazar Rojas.  



[1] INNAC, “Asesinado a balazos ayer un estudiante en la ULA”, Últimas Noticias. Caracas, 20 de noviembre de 1969, p. 20.
[2] “Graves disturbios durante dos días determinaron visita domiciliaria a las Facultades de Medicina e Ingeniería”, El Vigilante. Mérida, 20 de noviembre de 1969, p. 1.
[3] “Ocupadas instalaciones de la ULA por efectivos militares”, El Nacional. Caracas, 20 de noviembre de 1969. p. D-17.
[4] Ibidem., p.  9.
[5] Ibidem. p. 10.
[6] “Responsables de muerte de estudiante en Mérida no quieren la pacificación, dijo el Presidente”. Últimas Noticias. Caracas, 21 de noviembre de 1969. p. 33.
[7] “Fue fusilado estudiante de ULA”. Critica. Maracaibo, 20 de noviembre de 1969. p. 20.
[8] Asdrúbal Romero, “Estudiante fue muerto al intentar saltar una cerca”. Crítica. Mérida 19 de noviembre de 1969. p. 15.
[9] Ibidem

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